Los bomberos - Mario Benedetti

16 de julio de 2012

| | |
Olegario no solo fue un as del presentimiento, sino que ademas siempre estuvo muy orgulloso de su poder. A veces se quedaba absorto por un instante, y luego decía "Mañana va a poder". Y llovía. Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba: "El martes saldrá del 57 a la cabeza". Y el martes salía el 57 a la cabeA. Entre sus amigos hoza a de una admiración sin limites.
Algunos de ellos recuerdan el mas famoso de sus aciertos. Caminaban con el frente a la Universidad, cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible, y dijo: "Es posible que mi casa se esté quemando".
Llamaron un taxi y encargaron al chofer que siguiera de cerca a los bomberos. Estos tomaron por Rivera y Olegario dijo: "Es casi seguro que mi casa se esté quemando". Los amigos guardaron un respetuoso y afable silencio; tanto lo admiraban.
Los bomberos siguieron por Pereyra y la nerviosidad llegó a su colmo. Cuando doblaron por la calle en que vivía Olegario, los amigos se pusieron tiesos de expectativa. Por fin, frente mismo a la llameante casa de Olegario, el carro de bomberos se detuvo y los hombres comenzaron rápida y serenamente los preparativos de rigor. De vez en cuando, desde las ventanas de la planta alta, alguna astilla volaba por los aires.
Con toda parsimonia, Olegario bajó del taxi. Se acomodo el nudo de la corbata, y luego, con un aire de humilde vencedor, se aprestó a recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

0 opiniones: